- ¿Tu hermana?
- No, la hija mayor de mis padres.
lunes, 19 de mayo de 2008
sábado, 17 de mayo de 2008
De madrugada
- Ya se que estas no son las mejores horas, y que llevo una pinta desastrosa, pero ni te imaginas lo difícil que es esto para mí. Tengo un nudo en la garganta que casi no me deja hablar. Pero si no te lo digo digo, voy a reventar. Me pareces la mujer más increíble que he conocido nunca. Eres inteligente, simpática, sabes hablar y escuchar, me encanta estar contigo, y encima me pareces preciosa. Te has metido tan adentro en mi ser, que no se si podré sacarte algún día sin que sea más doloroso que dejarte dentro. Ahora mismo me siento el pingajo más miserable de la Tierra; quisiera ser más culto, o más valiente, o más divertido, o más atractivo, pero soy así. Dios, ahora no se qué puedo esperar, pero por lo menos estoy más tranquilo. O quiero estarlo... Por favor, no te quedes callada y dime algo.
Pero no dijo nada. Los espejos es lo que tienen: nunca dicen nada. Así que apagó la luz y se fue a dormir otra vez.
Pero no dijo nada. Los espejos es lo que tienen: nunca dicen nada. Así que apagó la luz y se fue a dormir otra vez.
viernes, 16 de mayo de 2008
Valor seguro
Allí estaba él, al fondo del andén de la estación, a su lado la maleta, el abrigo doblado bajo el brazo, serio, altivo, orgulloso. Nadie podría averiguar en su mirada lo que pasaba por su mente. Podría significar cualquier cosa, porque en realidad no mostraba nada.
En su mente hervían cientos de pensamientos y recuerdos de su vida, de su amor, de sus esperanzas, completamente rotas desde hacía poco. Prácticamente no tenía nada. No había nada más allá de esa maleta. Pero seguía estando lo más importante: él mismo.
En su mente hervían cientos de pensamientos y recuerdos de su vida, de su amor, de sus esperanzas, completamente rotas desde hacía poco. Prácticamente no tenía nada. No había nada más allá de esa maleta. Pero seguía estando lo más importante: él mismo.
lunes, 12 de mayo de 2008
Descanso total
La corbata estaba colgada de la puerta de entrada, los zapatos desperdigados de cualquier manera en el pasillo, la chaqueta tirada encima de la silla, el cuello de la camisa desabrochado. Los pies encima de la mesa del salón, una cerveza fría dejaba una marca en la mesa. Y seguía agitado e inquieto.
Así que me quité la cabeza y la dejé en un armario para no perderla.
Así que me quité la cabeza y la dejé en un armario para no perderla.
viernes, 9 de mayo de 2008
El inventor
Quería mejorar la vida de la gente, así que se encerró en su laboratorio e inventó un gas que permitía hablar a la mente de las personas. Lo esparció por el mundo y surgió efecto.
No había malentendidos ni malos rollos. Todo era comprensión y armonía perfectas. Nadie se enfadaba con nadie. No había peleas, ni conflictos, ni guerras. Le había dado a la Humanidad lo que había estando buscando durante siglos: paz.
Cuando comprendió qué había hecho, se suicidó. La gente dejó de comunicarse porque no lo necesitaban. Sabían que pensaban los demás y los demás sabían que pensaban ellos. No se hablaba, no se escribía. Adiós escritores y poetas. Adiós sufrimientos. Adiós sentimientos. Adiós pasiones. Adiós a todo lo que nos hacía humanos.
No había malentendidos ni malos rollos. Todo era comprensión y armonía perfectas. Nadie se enfadaba con nadie. No había peleas, ni conflictos, ni guerras. Le había dado a la Humanidad lo que había estando buscando durante siglos: paz.
Cuando comprendió qué había hecho, se suicidó. La gente dejó de comunicarse porque no lo necesitaban. Sabían que pensaban los demás y los demás sabían que pensaban ellos. No se hablaba, no se escribía. Adiós escritores y poetas. Adiós sufrimientos. Adiós sentimientos. Adiós pasiones. Adiós a todo lo que nos hacía humanos.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Jeckyll
Era el mayor enamorado de la noche sin fin. No podía pensar en otra cosa que no fuera una sucesión interminable de luces de neón, penumbras sugerentes, amigos, música ensordecedora, alcohol, mujeres, drogas. Para él una noche de viernes perfecta duraba más de 48 horas. Si al despertar reconocía la cama o recordaba algo de lo que había hecho se sentía frustrado. Siempre había sido así, desde que era joven. Y ahora no iba a cambiar.
Tenía una doble vida, ya que nadie podía imaginar que tenía un respetable puesto de trabajo en un famoso buffete de abogados, donde su reputación era intachable. Pero no era él. Mr. Hide era su verdadero yo, y tomaba una pócima para desperar al Dr. Jeckyll.
Tenía una doble vida, ya que nadie podía imaginar que tenía un respetable puesto de trabajo en un famoso buffete de abogados, donde su reputación era intachable. Pero no era él. Mr. Hide era su verdadero yo, y tomaba una pócima para desperar al Dr. Jeckyll.
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