viernes, 27 de febrero de 2009

House

- Verá doctor. El problema es que no me enamoro. Y no creo que sea cosa de dar con la persona adecuada: he conocido a muchísima gente interesante, atractiva, íntegra, deseable, amigable, divertida,... Y no logro sentir nada más allá de un gran cariño. No anhelo. No necesito. No amo... ¿Cree que es grave?
- Mucho, creo que necesita un trasplante de corazón.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Cualquier tiempo pasado... (Cuentos II)

Se dice que la Bella Durmiente se desmayó pretendiendo volver a dormirse cuando vio la montaña de lana por hilar que se había acumulado cuando estaba offline. 
Las mismas malas lenguas dicen que también Blancanieves lloró y pataleó al despertarse como la adolescente que era, porque los Siete Enanitos habían dejado todos los cacharros por fregar durante su ausencia. 
Otros rumores sin confirmar aseguran que el Príncipe quiso volver a ser rana cuando se enteró de que lo había besado la Mujer Barbuda. 
La Cenicienta, ejemplo de mujer trabajadora y de la lucha de clases, no se dió cuenta de que cambiaba un burro por un paraguas hasta que cayó en las machistas manos de su marido, y suspiraba por los rincones "¡Ay, madrastra de mi alma!".
Si ya es sabido que cualquier tiempo pasado fue mejor...



miércoles, 14 de enero de 2009

31 de Diciembre

Cuando quedó saciado notó que una paz infinita inundaba su cuerpo y se relajó. Observó el cadáver a sus pies. "Pobre diablo", pensó. "Hoy no ha sido tu mejor noche. ni siquiera la mía, pero me servirá por un largo tiempo". La cara vuelta hacia el suelo y el cuerpo boca arriba, el cuello roto en un ángulo imposible, la piel tomaba un tono pálido azulado a marchas forzadas por la falta de sangre, la parte derecha del cuello hasta casi el hombro colgaba desgarrada por un terrible mordisco.
"Qué desperdicio", se lamentó, al observar la gran cantidad de sangre que lo manchaba todo.
Pero era Vlad, el vampiro, y había sobrevivido durante siglos respetando las tradiciones. "Para el Año Nuevo, toma una vida nueva". Bueno, no era exactamente así, ¿qué más da?

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La Diva

Había oído hablar tanto de ella que quiso conocerla.
La curiosidad venció al temor de encontrarse con el síndrome de la “vieja gloria”, alguien que tuvo pero que perdió todo su esplendor conforme envejecía. Al conocerla tuvo que admitir que el paso del tiempo no perdona, pero la luz perduraba.
¡Y cómo lo deslumbró!

domingo, 2 de noviembre de 2008

Amor sin medida

El doctor entró en la consulta con los resultados de las pruebas en la mano, y la miró gravemente a la cara. Ella temió lo peor, pero el doctor la tranquilizó:
- Ha debido de haber algún problema en el scanner, porque hemos obtenido unos resultados absurdos.
- ¿Pero me encuentro bien?
- No lo sabemos con total seguridad. De lo que estoy seguro es de que no va a morir mañana por el problema que hemos esado estudiando.
- ¿Cómo está tan seguro?
- Porque, si el resultado del scanner fuera correcto, usted debería haber fallecido ya.
Ella se sorprendió, pero luego su mirada quedó apesadumbrada.
- No se entristezca. La enfermera le dará una nueva fecha para las pruebas, si eso la deja más tranquila.
Poco después de que la paciente saliera, llamó a la enfermera.
- Por favor, debe llamar al servicio técnico para que revisen el scanner.
- Pero doctor, estuvieron aquí la semana pasada.
- Pues no lo entiendo... Esa mujer que acaba de salir...
Y volvió a mirar absorto la pantalla, mirando sin ver la grabación de aquel enorme corazón que ocupaba prácticamente todo el torso de la mujer, latiendo sin cesar.

jueves, 9 de octubre de 2008

La Biblia

Cuando la ví descubrí que la Luz existía.
Cuando la conocí supe qué era el Cielo.
Cuando intimamos entré en el Paraíso.
Cuando vivimos juntos caí a la Tierra.
Cuando peleamos vi la Oscuridad.
Cuando nos separamos supe que el Infierno existía.

martes, 16 de septiembre de 2008

"Siempre te esperaré"

Las deudas se acumulaban, y la situación idílica de hacía sólo unos meses se había vuelto turbia y desagradable. Él le comentó un asunto sórdido que le había propuesto un amigo, y ella aceptó, desesperada, con el miedo a poder quedar en la miseria. Pero algo salió mal y, en el aeropuerto de regreso, la policía lo detuvo. "Siempre te esperaré" fue lo último que ella le dijo antes de que desapareciera por una puerta, casi desaparecido entre los corpulentos policías.
Las gestiones de la embajada no surtieron efecto. Calabozos. Juicio. Polémica. TV. Radio. Internet. Y finalmente la cárcel. El más inmundo de los agujeros que el hombre ha creado, por interés o desidia, sobre la faz de la Tierra.
Allí él se consolaba diciendose que ella lo iba a esperar. Pero no se hacía ilusiones. Una mujer guapa e inteligente como ella no podía desear morir en vida por alguien que iba a pasar 25 años en aquel agujero. Perdió la ilusión. Perdió su imagen. La olvidó. Su único interés estaba en dejar pasar los días lo más tranquilamente posible, hasta que la condena finalizara.
Cuando salió no volvió a casa. Se haría más daño al ver que ella había rehecho su vida. Sufriría al recordar su casa, sus cosas, su vida, tal como se congeló hacía tanto tiempo. O sufriría más si viera que aquello ya no existía y confirmar que, todo lo que una vez había sido, se había esfumado en el recuerdo.
No sin esfuerzo pudo, poco a poco, rehacer su vida. Un piso. Un trabajo. Una mujer. Un hogar. Felicidad. Se sentía realizado después de tanto tiempo que ya no recordaba la última vez.
Un día, volviendo a casa, el subconsciente o el azar le jugaron una mala pasada y llegó a su antiguo barrio. No recordaba casi nada, estaba completamente cambiando. Las calles, las tiendas, los bares... Todo. Entró en un bar para preguntar cómo salir de allí. Cuando el dueño intentaba explicarselo, se interrumpió y, en un susurro, le confió:
- Oh, no. Otra vez esta vieja solterona loca.
Y alzó la voz por encima del hombro:
- Por favor, señora. No moleste.
A lo que la vieja respondió con un grito:
- ¡¡¿Ves como llegaría?!! ¡Aquí está! ¡Mi novio ha venido a buscarme!
Y cuando él se dió la vuelta reconoció al instante, bajo las canas y las innumerables arrugas, los ojos chispeantes que le hicieron enloquecer hacía ya tanto tiempo.